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Inseguridad ha Rebasado los Límites: Ciudadanos

"Queremos que Tijuana sea la Misma de Antes"

TIJUANA, B.C., AGOSTO 11, 2017.- Un grupo de ciudadanos hartos de los niveles de inseguridad que se viven en las calles de Tijuana, se ha manifestado este medio día por varios puntos de la ciudad, portando pancartas y denunciando en alta voz la situación que a todos afecta.

Su petición es sencilla pero no así la solución que buscan. No queremos más inseguridad“, “se deben bajar los índices de criminalidad”.

En realidad lo que este grupo de personas reclama es lo que está en el deseo de todos: que Tijuana vuelva a ser lo que era antes.

Pero los altos índices del crimen, tomando en cuenta que ya rebasa la impactante cifra oficial de 1000 personas muertas de manera violenta en lo que va del año, no permiten que nuestra ciudad vuelva a ser lo que era antes.

Exigen entonces a las autoridades redoblar esfuerzos, que se tomen medidas más severas, pero la autoridad se encuentra rebasada por el crimen, porque la violencia está oculta en muchos rincones de nuestra ciudad, en la pobreza de unos y la avaricia de otros, en la delincuencia por drogadicción o en el crimen por poder.

Las autoridades hacen lo que pueden, pero no ha sido suficiente. Habrán más patrullas, habrá más vigilancia, dicen. Pero el robo con o sin arma afecta a muchos ciudadanos diariamente, y las muertes con arma de fuego se siguen sucediendo una a una, hora tras hora. 

Las extorsiones son parte del menú, así como el “cobro de piso” que tanto se ha querido negar, pero que existe desde siempre en grupos de crimen organizado pues es una buena forma de financiar su carrera.

Muchos culpan a las autoridades directamente de la situación que vivimos, porque ellos han prometido ayudar con el poder que tienen, que representan y que deben ejercer.

Obviamente existen muchos buenos elementos de seguridad que en verdad quieren el bienestar de la comunidad, pero lamentablemente existen muchos otros que utilizan su poder para lograr lo que quieren. Los titulares, funcionarios y jefes lo saben. Algunos pertenecen al primer grupo otros al segundo.

La semilla de todos nuestros problemas se encuentra sembrada en el individuo, pero, ¿cómo motivar el bien y la honestidad dentro de cada quién?

La portación de armas de fuego y el robo en todas sus modalidades NO están estipulados en el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva. Esa es una fatalidad. Una persona con un arma de fuego, no la está paseando sólo por el gusto de hacerlo. La está utilizando para algo. Y los jueces dejan salir a estos delincuentes, luego de ser detenidos, sin problemas. Un ladrón entra a tu casa, y no puedes hacer nada. Si llamas y las autoridades logran atraparlo saldrá libre en unas horas, y si era tu vecino o te conoce y lo denunciaste, muy probablemente querrá vengarse.

Varios diputados han hablado del asunto en sus sesiones en el Congreso Local, pero los trámites y la burocracia hace que pase el tiempo sin que pueda lograrse un avance en la materia.

Tal vez lo que falla es el sistema. No es el alcalde, no es el policía, no es el funcionario ni el diputado. No somos tampoco nosotros como sociedad. Es el sistema que no permite a unos ayudar a otros, y que ahoga a unos e infla a otros.

Pero tal vez sea mejor mirar primero un espejo y preguntarnos qué tanto hacemos nosotros también para garantizar seguridad a nuestro entorno. ¿Devolvemos el celular que encontramos tirado? (aunque sea un I Phone), ¿o se lo llevamos al del swap meet para que lo desbloquee?

¿Educamos a nuestros hijos, que ya debieran ser pocos, a no amar el dinero, y aprender a ganarlo?

¿O sólo nos quejamos ante las autoridades porque tienen cara y porque podemos, sin ver que somos todos en conjunto la razón por la que Tijuana no sea la misma que antes.

Los delincuentes están por todos lados. No sólo en las zonas de más afectación. Ahí están los más pobres. Pero delincuentes hay muchos y de muchas clases.

Debemos señalar cuando una empresa, un negocio o un puesto no esté haciendo bien su labor.

Debemos participar de los programas que el Ayuntamiento lleva a colonias para hablar con delegados y diputados, para conocer de cerca a los funcionarios, para verlos a los ojos y saber si trabajan o no, sin acusarlos sólo por el puesto que desempeñan o el partido que representan y que no es el que nos gusta.

Debemos leer y aprender más para señalar lo que vemos que está mal, saber dónde hacerlo y de qué manera.

Y sobre todo, debemos señalar al padre del niño maltratado y olvidado. Pues ese niño crecerá, y crecerá enojado. ¿Y cuál será su profesión? si pudiera apostar, apostaría que el crimen.

Quién sabe, tal vez estamos pagando el precio del olvido y descuido de tantos miles de niños que ya han crecido, enojados.

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