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Regresa a casa veterano deportado Héctor Barajas

Después de años de luchar por los derechos de los veteranos deportados

SAN DIEGO, CA., ABRIL 13, 2018.  Rostro y voz de los veteranos deportados, a Héctor Barajas se le permitirá regresar al lugar que considera su hogar y hacerse ciudadano estadounidense, después de ser él mismo deportado hace 14 años.

Barajas estalló en lágrimas de júbilo, sentado en un sofá la tarde del jueves, frente a una gran bandera estadounidense, mientras leía un documento informándole que juraría como ciudadano el viernes 13 de abril en San Diego.

“¡Catorce años! ¡Dios mío! ¡Esto es genial! ¡Voy a volver a casa mamá!!”, gritó lleno de júbilo.

Nathan Fletcher, un cadidato a supervisor del condado que ha defendido la causa de los veteranos deportados, se sentó al lado de Barajas, al momento de la noticia. Norma Chávez-Peterson, directora ejecutiva de la Unión Estadounidense de Libertados Civiles en San Diego, se sentó al otro lado, diciéndole a Barajas que un abogado de la ACLU ya había arreglado su regreso a casa.

Barajas fue dado de baja del Ejército honorablemente en 2001, pero tuvo problemas para readaptarse a la vida civil. Luego de una acusación por disparar a un automóvil ocupado en 2002, el gobierno le quitó su tarjeta verde y fue deportado en 2004, después de que cumplió una sentencia de prisión.

“Tomé malas decisiones”, dijo Barajas al Union-Tribune el año pasado sobre ese momento de su vida. “Me puse en esa situación… No me pondría en esa situación otra vez”.

La Casa de Apoyo a Veteranos Deportados conocida por muchos como “el Búnker”, fue fundada por Barajas en 2013, para apoyar a los deportados en Tijuana. Se convirtió en un líder e impulsó cambios legislativos para ayudar a los veteranos del ejército estadounidense que no se habían hecho ciudadanos a evitar la deportación y devolver a los que ya habían sido expulsados.

Nació en México, pero se crió en Los Ángeles desde los 7 años. Como tenía tarjeta verde, pudo servir en el Ejército y fue parte de la 82 División Aerotransportada desde 1995 hasta 2001. En ese momento, pensó que automáticamente se convertiría en ciudadano, pero ese no era el caso.

Los miembros de las fuerzas armadas pueden solicitar la ciudadanía sin periodo de espera. Pero tienen que completar la documentación y pasar las pruebas.

Los no ciudadanos que prestan servicios en el ejército aún corren el riesgo de ser deportados si cometen delitos que pueden hacer que el gobierno estadounidense revoque sus tarjetas de residencia.

Los defensores han argumentado que las condiciones como el trastorno de estrés postraumático y otros desafíos que enfrentan los veteranos cuando dejan el ejército pueden aumentar la probabilidad de que cometan dichos delitos. Dicen que se debe esperar que los veteranos cumplan las condenas que se les otorguen por las condenas penales, pero que la deportación llega demasiado lejos. La ACLU ha documentado al menos 239 casos de veteranos deportados que viven en 34 países.

Los críticos del movimiento de veteranos deportados dicen que una tarjeta verde es un contrato y cualquier violación debería resultar en la deportación, independientemente del servicio militar.

En abril de 2017, el gobernador Jerry Brown indultó a Barajas, junto con otros dos veteranos deportados, diciendo que este “ha demostrado que desde su liberación de la custodia, ha vivido una vida honesta y recta, ha demostrado buen carácter moral y se ha comportado como un ciudadano respetuoso de la ley”.

Barajas esperaba que eventualmente se le permitiera regresar a los Estados Unidos, pero sabía que no había garantía. Solicitó la ciudadanía antes de recibir el perdón.

Marco Chávez Medina, un Marine deportado a quien Brown también indultó, cruzó de regreso a los Estados Unidos en diciembre después de que su tarjeta verde fuera reinstalada. Barajas y varios otros veteranos deportados lo escoltaron al puerto de entrada de San Ysidro.

Barajas tiene una hija en edad de secundaria llamada Liliana que vive en Los Ángeles. Él ha soñado con reunirse con ella mientras esperaba para saber si Estados Unidos lo dejaría regresar.

“Finalmente, después de años de luchar por los derechos de los veteranos deportados de regresar a los Estados Unidos, Héctor podrá regresar a su hogar como ciudadano estadounidense”, dijo Jennie Pasquarella, directora de derechos de inmigrantes de la ACLU de California y una de los abogados de Barajas.

“Héctor, como un verdadero soldado, ha luchado día tras día desde su deportación en nombre de veteranos deportados en todo el mundo. Nunca perdió la esperanza de que algún día regresaría a su hogar y se reuniría con su familia“.

Con información de The San Diego Union-Tribune

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